Francisco Miguel Ortíz Delgado
El reciente libro Contra el progreso del conspicuo filósofo esloveno Slavoj Žižek, investigador de la Universidad de Liubliana y la Universidad de Birkbeck, está compuesto por 13 breves capítulos cuyo tema base, pero no exclusivo, es el progreso. Este texto no consiste en un análisis conceptual del “progreso” o (pese a lo que pueda indicar su título) en una diatriba en contra de los avances y progresos de la humanidad.
Se trata de un libro sobre filosofía especulativa de la historia o “filosofía de la Trans-Historia” (Ortiz-Delgado, 2025, 64 y 106).
Autor/ Author
Francisco Miguel Ortíz Delgado Universidad de Guadalajara Guadalajara, México
Recibido: 29/04/26 Aprobado: 31/05/26 Publicado: 20/07/2026
Y, en tanto que es un texto cuya materia principal es esta filosofía vista desde distintos ángulos (pues, por supuesto, el libro también aborda la filosofía política, la religión, la ecología, entre otros tópicos), estimo que estamos ante un texto de asunto metafísico. Asimismo, debo aclarar que Contra el progreso también parece plantear lo que podemos denominar “filosofía de la anti-Trans-Historia”, es decir, pareciera plantear una argumentación en contra de las interpretaciones (filosóficas) sobre la historia como poseedora de un orden, de un sentido (lineal o no), de una meta y/o de un telos que trasciende al propio pasado, a la propia historia (Ortiz-Delgado, 2020, 61).
El carácter anti-trans-histórico de Contra el progreso no
es más que aparente: tal carácter sólo consiste en esbozos para desechar la idea de que la historia siempre progresa sin regresiones y de que es un devenir linear. Así, estimo que en este libro Žižek no llega a negar con carácter definitivo la existencia de un cierto orden trascendental y/o metafísicos para la historia, aunque sí le niegue la linealidad a este devenir histórico. Žižek, en efecto, aduce que hay que rechazar la linealidad que la filosofía marxista, el neoliberalismo de Francis Fukuyama, o el anarquismo de Rosa Luxemburgo le otorgan a la historia (14). Para el filósofo esloveno, tal y como lo hiciera de
forma más compleja y acabada Karl Löwith, es indispensable desechar la teleología ingenua en nuestro concebir al mundo humano, teleología que proviene de la idea de un “destino” que consistiría en el indefectible progreso humano (18). El destino, para Žižek, ya no es progresar, sino simplemente sobrevivir (20), y de esta idea es de donde me baso para afirmar que este filósofo, al final, no deja de ver un cierto orden para la historia, una donde el sentido de la historia humana es, de forma básica, sobrevivir. No hay siquiera progreso de la libertad en la historia humana, como argumentara Hegel (21), pues en nuestro siglo XXI eso ya es ingenuo, lo único que nos queda es tratar de (sobre)vivir.
Sin embargo, Žižek cae bien pronto en una contradicción y, tras afirmar que no hay progreso lineal general en la historia, que no lo hay en lo material, en la libertad o en lo político, el filósofo afirma que A1) sí lo hay en lo filosófico y en A2) lo religioso. Para afirmar A1 nos refiere que una vez que se ha desechado la explicación mitológica por la explicación filosófica (platónica) ya no se ha regresado a la primera. En lo religioso (A2), Žižek estima que una vez aparecido el cristianismo ya no es posible regresar al paganismo (28).
Ambas ideas son equivocadas, si se me permite argumentar: A1 porque, pese a todos los avances y explicaciones del mundo otorgadas por la ciencia, el ser humano vuelve y vuelve a las explicaciones mitológicas de su realidad, por ejemplo, vuelve a la astrología, a las cartas astrales, la lectura del tarot, los cuales tienen tanto apogeo hoy como hace miles de años, o aún más; el ser humano no ha dejado de creer en fantasmas, brujas, chupacabras, o enanitos verdes. Recordemos también que “It is often mockingly asserted that […] the reason why philosophers can still engage with two thousand year-old texts is because there has been no philosophical progress in all those centuries” (Lüthy y Palmerino, 2016, 45-47); aunque la afirmación anterior contiene una idea exagerada, no deja de ser parcialmente certero que la filosofía no progresa, al menos no en el sentido en que lo hace la ciencia o la tecnología. A2 es equivocada porque es posible, como dijera David Hume, siempre regresar a la “religión natural” del humano, a saber, al politeísmo; y la abundancia de santos en el catolicismo (una de las principales religiones del mundo), más socorridos a veces que el propio Espíritu Santo, es para algunos expertos una regresión al politeísmo (en algunos casos abiertamente pagano, como es en el caso del culto a la Santa Muerte). Así, con su equivocada idea de que la filosofía y la religión progresan sin regresiones, tenemos que Žižek no es tan anti-trans-histórico como se pudo haber pensado y concibe linealidad en algunos aspectos de la historia.
Eso sí, a lo que se opone el filósofo esloveno con más claridad es a la aceptación
de una teleología determinista donde haya un claro final infalible y sagrado para toda la historia humana (50). Por ende, para él no es claro que vaya a haber un cataclismo (ecológico) final que vaya a acabar con toda la humanidad, aun cuando acepte que hay indicios inequívocos de que tal cataclismo puede suceder, incluso de forma inminente. Es decir, para Žižek, en su negación de un telos determinista ecológico, piensa que, por lógica, es posible evitar el cataclismo que la teleología del catastrofismo ecológico nos sugiere (53). Pues, puntualiza, “La catástrofe climática es la necesidad histórica que debe empujarnos sin duda hacia la solidaridad global. Sin embargo, la historia no está de nuestro lado (tiende hacia nuestro suicidio colectivo). No es de extrañar
Francisco Miguel Ortíz Delgado
que muchos comentaristas concluyan que la batalla contra el calentamiento global ya está perdida” (61). El filósofo nos da entender, entre líneas y como ya lo hacía en su también reciente libro Surplus Enjoyment (Žižek, 2023), pues, que el telos de la historia no es sino la solidaridad global.
Aquí tenemos entonces otra evidencia de que la concepción de Žižek de toda la historia no es anti-trans-histórica sino trans-histórica porque concibe un telos trascendental, a saber, la solidaridad, la cual trasciende al pasado y al presente al convertirse en la infalible (forma de) Salvación (en el futuro) del Ser Humano. O, en otra forma de explicar la idea anterior, tenemos que la solidaridad global es el único instrumento (trascendental) que permitirá el (único concebible) telos trans-histórico del que ya nos había hablado Žižek: la supervivencia del ser humano.
Y, para evidenciar que esa solidaridad global es posible y que se comienza a manifestar en el planeta, el filósofo nos habla de la pandemia del 2020. “El primer modelo de una solidaridad comunista nos vino impuesto por la pandemia de la COVID-19: todos fuimos conscientes de la necesidad de la movilización y la coordinación mundiales, así como de medidas que violaban con claridad las reglas del mercado” (155). Es decir, es patente que Žižek se emociona alegremente con la “solidaridad” mundial que surgió a causa de la mencionada pandemia, y que interpreta tal solidaridad no como nacida de la necesidad de sobrevivir un virus particular, sino como nacida de un principio (político-moral y, quizá, apriorístico) hacia el cual se dirige de forma lineal toda la Humanidad para cumplir con el indefectible telos de la Trans-Historia, a saber, la supervivencia de aquella misma Humanidad.
Pero el esloveno tampoco nos explica, al final, una cuestión aún más profundamente existencial: ¿Para qué queremos sobrevivir? ¿Supervivencia de la Humanidad para qué? De lo único que está seguro es de que “[…] volverán a surgir emergencias globales similares [al Covid-19] y deberíamos prepararnos ahora para ellas” (156). Entonces, ¿también las catástrofes globales, por más avanzada que esté la ciencia, serán fenómenos que trascenderán metafísicamente al pasado humano, las cuales siempre harán peligrar al telos de la historia (i.e., la supervivencia humana)? Un telos que, repito, no tiene un claro para qué.
Lüthy, C. H./ Palmerino, C. R. (2016). “Conceptual and Historical Reflections on Chance (and Related Concepts)”, en The Challenge of Chance: A Multidisciplinary Approach from Science and the Humanities, Klaas Landsman y Ellen van Wolde (eds.), Springer, pp. 45-47.
Ortiz-Delgado, F. M. (2020). “Filosofías de la historia, historiografía/jistoriografía e imperialismo” (tesis doctoral), México, Universidad Autónoma Metropolitana.
Ortiz-Delgado, F. M. (2025). Imperialismo, virtud e historia trascendental en Roma, Universidad Autónoma Metropolitana/ Librobjeto.
Žižek, S. (2023). Surplus Enjoyment. A Guide for the Non-Perplexed, Bloomsbury.
Contra el progreso (México, Editorial Planeta, 2025; 207 págs.) de Slavoj Žižek