Presentación Encuentros multiespecie.

Sobre las relaciones entre animales humanos y no humanos


Pensar las relaciones entre animales humanos y no humanos constituye una tarea ineludible tanto para los saberes como para las prácticas. La crisis ecológica contemporánea, la extinción masiva de especies, la industrialización de la vida animal y las transformaciones en nuestra comprensión de la sintiencia y la agencia de otros vivientes han puesto en evidencia la insuficiencia de los marcos conceptuales heredados del humanismo moderno. El presente dossier, Encuentros multiespecie, responde a esta urgencia al reunir siete contribuciones que, desde perspectivas disciplinares diversas -filosofía, estudios literarios, bioética, feminismo, estudios críticos del turismo, ética animal y teoría poscolonial-, interrogan las fronteras ontológicas, epistemológicas y políticas que han sostenido la separación entre lo humano y lo animal.

La apuesta por la pluralidad de acercamientos no es meramente metodológica; responde a la convicción de que la cuestión animal excede cualquier aproximación unidisciplinar. Como han señalado pensadoras y pensadores fundamentales en este campo de estudio -Jacques Derrida, Donna Haraway, Vinciane Despret-, la animalidad no es un objeto de estudio delimitado, sino un lugar de cuestionamiento que desestabiliza las categorías mismas desde las cuales pretendemos abordarla. Por ello, este dossier presenta diversas voces que se interpelan, se complementan y, en ocasiones, se tensionan mutuamente.

Dos contribuciones del dossier se sitúan en el corazón de la tradición filosófica occidental para interrogar sus fundamentos sacrificiales. Xicoténcatl Servin Lira, en “Carnofalogocentrismo: la estructura sacrificial de la ética occidental”, recupera la potencia crítica del concepto derridiano para mostrar cómo la violencia contra los animales no constituye un residuo arcaico ni una práctica marginal, sino el fundamento mismo de la subjetividad soberana occidental. La lectura cruzada de Nietzsche y Derrida permite iluminar los mecanismos mediante los cuales el sacrificio animal ha operado como condición de posibilidad del sujeto ético-político moderno. Por su parte, Armando Villegas Contreras, en “Las fábulas, la política, los animales… y Derrida”, examina el dispositivo retórico de la fábula como lugar donde se anudan la literatura, el pensamiento político y la animalidad. Su análisis revela cómo los animales han funcionado en el discurso filosófico-político no como presencias, sino como figuras al servicio de la alegoría del poder soberano, quedando

paradójicamente invisibilizados en el mismo gesto que los convoca.

Las prácticas artísticas y literarias ofrecen territorios privilegiados para imaginar relaciones interespecies que excedan la lógica de la dominación. Birgit Kaiser, en “Pas de deux de Argelia: Hélène Cixous y Adel Abdessemed, sobre vivir con leones”, analiza la colaboración entre la escritora y el artista visual como un ejercicio de memoria y reparación que articula la violencia colonial con la erradicación ecológica. La figura del león -emblema argelino- permite explorar las superposiciones entre el “corte de la separación” colonial y la fractura ontológica entre especies, abriendo la posibilidad de lo que Kaiser denomina una “eco-logía de la voz” donde resuenan los ecos de otros

-humanos y no humanos- borrados por la historia.


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Kári Driscoll, en “’Tipos impredecibles de nosotros’: Julio Cortázar y la imaginación zoopoética”, propone una lectura del célebre cuento “Axolotl” como paradigma de la escritura zoopoética. La metamorfosis humano-animal que estructura el relato no se interpreta como un simple recurso fantástico, sino como una operación que revela la naturaleza textual de la literatura misma. Siguiendo a Haraway, Driscoll conceptualiza a los ajolotes como “nudos materiales-semióticos” en los que se cruzan naturaleza, cultura y significación.

Leticia Flores Farfán, en “Cuando el feminismo y el animalismo se encuentran”, articula las convergencias entre la crítica feminista y los estudios animales, mostrando las conexiones estructurales entre el especismo, el sexismo y otras formas de opresión. Su ensayo no se limita, sin embargo, a la denuncia de las violencias compartidas, sino que avanza hacia una propuesta constructiva: la configuración de comunidades multiespecie basadas en la hospitalidad, el cuidado y la cocreación de mundos comunes. La recuperación de las propuestas epistemológicas de Vinciane Despret

-la agencia animal relacional y las metodologías encarnadas- ofrece herramientas para reconocer a los animales como co-constructores del conocimiento, superando tanto la victimización como las soluciones simplistas.

Las dos contribuciones restantes desplazan la reflexión hacia dominios prácticos específicos: el comercio de fauna silvestre y el turismo. Susana Cruz-Aguilar y Ángeles Cancino-Rodezno, en “La mercantilización de los animales silvestres”, sostienen que el comercio de fauna -legal e ilegal- constituye una manifestación de violencia especista incompatible con cualquier ética animal consistente. Su análisis vincula la instrumentalización de los animales silvestres con procesos más amplios de destrucción ecológica: pérdida de hábitat, crisis de biomasa y lo que denominan “aniquilación biológica”. La conclusión es contundente: la regulación legal resulta éticamente cuestionable cuando no cuestiona el paradigma mismo que reduce a los individuos animales a objetos de intercambio.

Gino Jafet Quintero Venegas, en “Bioética extendida y estudios críticos del turismo”, propone un marco teórico que integra la reflexión bioética con los estudios críticos del turismo desde una perspectiva poshumanista. Su argumento central es que el turismo, habitualmente analizado desde enfoques económicos o socioculturales, debe comprenderse también como una práctica moral y ecológica que transforma las relaciones entre humanos, animales y ecosistemas. La distinción entre una bioética antropocéntrica y otra no antropocéntrica permite articular lo que el autor denomina una “bioética extendida”, capaz de incluir todas las formas de vida. Los siete textos reunidos en este dossier comparten, más allá de sus diferencias metodológicas y disciplinares, una premisa fundamental: la necesidad de desmontar el excepcionalismo humano que ha estructurado el pensamiento occidental. Ya sea a través de la deconstrucción filosófica, el análisis de las prácticas artísticas, la crítica feminista o la reflexión bioética, todos convergen en señalar que las fronteras entre lo humano y lo animal son construcciones históricas que han legitimado formas de

violencia y dominación.

Pero el dossier no se agota en la crítica. Cada contribución ensaya, a su modo, formas alternativas de relación, pensamiento y escritura: la eco-logía de la voz, la zoopoética, la hospitalidad multiespecie, la bioética extendida. Estos conceptos no


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constituyen soluciones definitivas, sino herramientas para imaginar otros modos de habitar el mundo con los demás vivientes. En tiempos de extinción masiva y colapso ecológico, esta imaginación no es un lujo intelectual, sino una urgencia política y existencial.

Invitamos a las y los lectores a recorrer estos textos no como contribuciones aisladas, sino como fragmentos de una conversación más amplia que atraviesa fronteras disciplinares, geográficas y, sobre todo, ontológicas. En ese diálogo, quizá podamos vislumbrar lo que Donna Haraway ha llamado “hacer parientes” (making kin): la tarea de tejer alianzas improbables con otros seres en un mundo dañado pero aún habitable.

Leticia Flores Farfán


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