Lino José Rodríguez Varela
El ser humano posee múltiples cualidades; la ciencia ha buscado dar respuesta a cada una de ellas mediante teorías, la experimentación científica y el análisis exhaustivo. Delimitar el teísmo a partir de la ciencia cognitiva en las investigaciones de Justin L. Barrett, genera una base científica que permite el posterior análisis interdisciplinar en temáticas de distinta índole. En este caso, cómo la base teórica de la ciencia cognitiva explica el enfoque operativo del teísmo en los discursos políticos de Xiomara Castro durante el período comprendido entre 2022 y 2024.
Autor/ Author
Lino José Rodríguez Varela Universidad Nacional Autónoma de Honduras
Ciudad: Tegucigalpa, Honduras
Recibido: 11/12/2025 Aprobado: 17/08/2025 Publicado: 06/01/2026
In this case how the cognitive science framework explains the operational role of theism in political speeches of Xiomara Castro during the period from 2022 to 2024.
El análisis sobre el enfoque operativo del Teísmo en los discursos presidenciales de Xiomara Castro durante el período comprendido entre 2022 y 2024, develará cuáles características del teísmo se han aplicado y el tipo de respuesta que se genera en la percepción cognitiva de la ciudadanía. Para exponer las distintas características del teísmo que se manifiestan en el ser humano y en las distintas comunidades humanas, se hará uso de las teorías de la ciencia cognitiva a partir de la obra: ¿Por qué Alguien Creería en Dios? del autor Justin L. Barrett (2004).
En cuanto a la identificación de fragmentos donde se enfoca un uso operativo del teísmo en discursos políticos presidenciales de Xiomara Castro se hará a través de los discursos presidenciales comprendidos entre el 2022 y 2024, iniciando con El Discurso de la Victoria: el primer mensaje de Xiomara Castro al pueblo hondureño, hasta el Discurso de la presidenta Xiomara Castro en la Ceremonia del CXCVII Aniversario del Ejército de Honduras y ascensos de oficiales de las Fuerzas Armadas. Considerando las distintas manifestaciones operativas del teísmo identificadas en los discursos presidenciales descritos, se llegará a concluir mediante un análisis fundamentado en la teoría cognitiva del teísmo de Justin L. Barrett (2004) como conceptos mínimamente contraintuitivos hacen un ejercicio cognoscitivo normal en cuanto a los dispositivos de detección de agencia y además requieren el uso de creencias no reflexivas para su entendimiento.
Cuanto más sistemas mentales o herramientas mentales produzcan resultados coherentes con la idea en cuestión, más probable será que se convierta en una creencia (Barrett, 2004, 15, traducción propia).
En una conferencia en la Universidad de Harvard, en octubre del 2002, Justin L. Barrett (2004) presentó una cantidad de teorías cognitivas desde un fundamento científico elaboradas durante 10 años de trabajo. Las teorías expuestas serían capaces de responder a la pregunta ¿Por qué alguien creería en Dios? Dicha respuesta fue expuesta a “Científicos políticos, economistas, psicólogos, antropólogos, sociólogos y filósofos” (Barrett, 2004, vii, traducción propia). Muchos de los participantes hablaron de la irracionalidad de las creencias religiosas, y por qué razón se debería creer en un ser, del cual no se puede establecer evidencia científica, o peor aún, en un ser que no es posible probar si existe o no. Barret (2004), desde una perspectiva científica, enfatiza que tanto teístas como ateos, serían capaces de apreciar lo muy natural y casi inevitable de las creencias teístas en la mente humana a partir de las teorías cognitivas.
La primera premisa a considerar en esta teoría es la siguiente: dados los dones naturales de la biología humana y las condiciones del mundo en el que el humano habita, da como resultado que todas las personas del mundo sean poseedoras de mentes similares con una básica estructura de base, capaz de generar procesos mentales, los cuales abarcan las creencias. Entender de dónde provienen las creencias es crítico para el entendimiento del teísmo. Existen dos tipos de creencias2, las reflexivas y las no reflexivas. El primer grupo abarca las que implican estar consciente, la contemplación e instrucciones explícitas, creencias como estar seguro de que la multiplicación de tres por tres es nueve, que mi padre es un gran cocinero y que vestir un traje azul es de mayor gusto que vestir un traje de color naranja. Estas son del tipo de creencias reflexivas; contrariamente, las creencias no reflexivas son las que no necesitan contemplación, usualmente son instantáneas y automáticas, y no pocas veces van en contra de un juicio meditado: no poder pasar por un muro, huir de un perro feroz, continuar caminando hacia un acantilado dará como resultado caer
por efecto de la gravedad, son ejemplos de estas creencias no reflexivas3 (Barrett & Lanman, 2008).
La ciencia cognitiva ha concluido que la mente humana posee una gran cantidad de dispositivos que usa en diferentes ocasiones o problemas, “La noción de que el cerebro humano adulto posee una fila de herramientas especializadas, ya no es tan debatida por la idea contraria de que se posee una única herramienta mental multipropósito” (Barrett, 2004, 3, traducción propia).
La mente humana expuesta desde sus funcionamientos y sus posibles divisiones por estructuras distintas, ha sido un tema ampliamente tratado por las más prestigiosas mentes humanas. Tamar Gendler (2011), en la clase Filosofía y la ciencia de la naturaleza humana, impartida en Yale University, organiza en cinco pensadores las teorías en cuanto a divisiones de la mente: Platón expone una división tripartita entre la razón, espíritu y apetito4; Hume entre razón y pasión; Freud entre el superego, ego y el ello; Los procesos duales sistema I / sistema II; finalmente, las cuatro divisiones de Haidt5 mente/cuerpo y cerebro izquierdo/derecho. Tal como lo analiza Barrett: “Un breve viaje a las estructuras y funcionamientos de la mente humana es necesario” (2004, 3, traducción propia), para el entendimiento como la mente humana por medio de sus estructuras y funcionamientos derivan creencias, en particular las creencias teístas, las cuales, se buscan explicar satisfactoriamente desde la ciencia cognitiva, aunque cabe aclarar que: “[...] ni el campo de investigación naturalista de la ciencia cognitiva de la religión puede evitar las profundas aguas filosóficas” (Barrett, 2022, 44, traducción propia).
Daniel Dennett (1991[1995]), expone que nuestro fenome se divide en tres partes:
No voy a comprometerme con la validez de esta clasificación tripartita entre lo externo, lo interno y lo afectivo. Como una vieja casa de fieras que pone los murciélagos con los pájaros y los delfines con los peces, esta taxonomía se basa más en la semejanza superficial y en una tradición dudosa que en una supuesta íntima relación entre los distintos fenómenos. Por algún sitio tenemos que empezar, no obstante, y cualquier taxonomía que nos proporcione una cierta orientación es útil para evitar que pasemos por alto alguna especie. (55).
primero, las experiencias del mundo exterior, aquellas experiencias que llegan a nuestra conciencia por medio de los sentidos; segundo, experiencias del mundo puramente interno, tales como las fantasías, sonidos internos como los creados en conversaciones con nosotros mismos, recuerdos y corazonadas repentinas; y, como tercero y último, las experiencias emotivas, tales como los dolores corporales, las sensaciones de hambre y sed, rabia, felicidad, ansiedad y el asombro. Sin embargo, Dennett (1991[1995]) expresa que no se compromete con esta división como con cualquier otra:
Tal como Dennett (1991[1995]) explica, una posible clasificación de los distintos fenómenos que es capaz de procesar la mente humana, es tan útil como cualquier otra guía explicativa; para ello, existe otro punto de partida explicativo de las distintas capacidades que la mente logra ejecutar, para lograr así tener una base mínima para el entendimiento de las siguientes premisas que expresan la naturaleza teísta del humano desde Barrett (2004), y para lo cual sería el siguiente diagrama:
Nota. La figura muestra los contenidos de la mente. Fuente: Honderich (2005, traducción
propia).
En el diagrama presentado, divide los diferentes contenidos de la mente humana. El de nuestro interés se dibujaría por los estados cognitivos y de estos, específicamente, las creencias. Las creencias podrían ser reflexivas y no reflexivas, tal como habíamos analizado anteriormente. Ambas forman parte del contenido de la mente y, por lo tanto, son activadas y solidificadas en la conciencia a través de distintos dispositivos mentales. Los cuales se pueden entender en tres grandes categorías: primero, los categorizadores, que son una clase de herramientas mentales no conscientes que identifican substancias a partir de sus propiedades perceptivas, es decir, de los sentidos básicos; oír, oler, ver, saborear y tocar; Descriptores, son otra clase de herramientas mentales no conscientes, lo que supone las propiedades de un objeto o ser viviente, una vez ya identificado por los categorizadores; finalmente, los facilitadores, que son una clase de herramientas mentales que ayudan a las personas en las interacciones sociales, como lo es la predicción de los comportamientos humanos. Las tres categorías tienen en común que operan de manera implícita, automática y a través de toda cultura. Estos dispositivos darían razón de por qué el humano tiene creencias como las teístas (Barrett, 2004).
Las creencias reflexivas y no reflexivas no están directamente relacionadas con
la búsqueda de la veracidad; Barrett explica: “De hecho, las creencias reflexivas incluyen los dominios de la opinión y la preferencia. Las creencias no reflexivas suelen corresponderse bien con la realidad” (2004, 9, traducción propia). Los dispositivos
mentales que establecen las creencias se ajustaron para la sobrevivencia y no para un firme establecimiento de la verdad.
Las creencias reflexivas [...] adquieren su plausibilidad a partir de: 1) su compatibilidad con creencias no reflexivas, 2) su compatibilidad con evidencia disponible de manera reflexiva, incluidos recuerdos y experiencias [...] y 3) su compatibilidad con otras creencias reflexivas que se derivaron previamente de la misma manera. (Barrett, 2004, 15, traducción propia).
Algunas ideas teístas son reflexivas como lo son: “Dios existe en tres personas”, “Dios desea paz en la tierra”. Otras son creencias no reflexivas como lo son: “Dios tiene sueños” y que “Dios percibe las acciones humanas”. Las creencias reflexivas son influenciadas y no pocas veces se forman a partir de creencias no reflexivas:
Así, hemos llegado a la segunda premisa de la teoría del teísmo de Barrett (2004), expuesta en el principio: “Cuanto más sistemas mentales o herramientas mentales produzcan resultados coherentes con la idea en cuestión, más probable será que se convierta en una creencia.” (15, traducción propia). La creencia en dioses o en Dios en particular es común porque se ajusta bastante bien a este principio.
La creencia en Dios no requiere una parte especial del cerebro, ni una experiencia mística, ni coerción, ni lavado de cerebros o técnicas persuasivas especiales. Por el contrario, surge naturalmente desde el funcionamiento de la mente en contextos sociales comunes. Sin embargo, no todas las ideas teístas son aceptadas fácilmente. La idea general de un Dios creador, desde luego cumple como una idea intuitiva y no reflexiva, al contrario de creer que Dios existe en tres personas distintas, lo que requiere de mayor entendimiento teológico y reflexión contemplativa. Ahora bien, lo que haría que una creencia teísta sea inevitable para la mente humana, a diferencia de creencias teístas particulares de una cultura o religión en específico de difícil entendimiento y transmisión social, sería lo que Barrett (2007a) presenta como los conceptos mínimamente contraintuitivos, lo cual nombraremos con las siglas MCI de ahora en adelante. Los MCI son frecuentes en las mitologías y en la materia cultural en general, y generan historias interesantes y poseen un alto potencial explicativo. Una persona que puede oír todo es un MCI. Una roca que desaparece cuando es observada, es contraintuitiva, dado que ninguna función explicativa podría surgir de dicho posible fenómeno. Cuando un MCI se une a un candidato capaz de tener agenciamiento, es decir, estados internos mentales, los cuales no responden mecánicamente a su entorno, sino que está basado en sus deseos internos, eleva la potencialidad de inferencia y, por lo tanto, se convierten en ideas de fácil transmisión y permanencia en las culturas. Dicho agenciamiento es ejecutado por una herramienta mental, nombrada como dispositivo de detección de agencia, Barrett (2007b) la determina como una herramienta mental a la que el humano hace uso hiperactivamente.
Ahora, podemos establecer la tercera premisa de la teoría de la creencia en Dios
de Barrett (2004): El dispositivo de hiperactividad de detección de agencia (HADD)6 activa la herramienta mental Teoría de la Mente (ToM)7 para generar descripciones detalladas de un agente en el cual podemos pensar sobre sus estados mentales y acciones aun cuando no estén presentes y tal vez nunca lo hayamos observado. Esa
Una nube de tormenta podría haber destruido una sola casa en un pueblo con granizo y relámpagos. Bajo ciertas condiciones, HADD podría registrar la nube como un agente que actúa deliberadamente. Pero una nube no es un agente. [...], aunque HADD puede haber detectado un objeto que se comporta como un agente, se puede atribuir la responsabilidad de la acción en cuestión a un candidato más destacado. Por ejemplo, si los aldeanos creen que un cierto dios controla el clima, la aparente agencia de la nube de tormenta podría estar dirigida por ese dios contra el individuo reprobado. En estos casos, HADD fomenta la creencia en agentes sobrehumanos ya conocidos. (2004, 33-34, traducción propia).
capacidad mental del humano más los conceptos mínimamente contraintuitivos (MCI) facilitan la creencia en Dios. Barret (2004) expone un ejemplo claro para entender esta tercera premisa:
Conceptos de Dios (como en el cristianismo, islam o judaísmo) encuentran un especial estimulo en la forma en cómo se desarrollan nuestras herramientas mentales. En la infancia nuestra suposición estándar y predeterminada es que las personas y Dios son super-sapientes, super-perceptivos y superpoderosos. Debemos esforzarnos por aprender que esto no es así en el caso de las personas, mientras que las nociones teológicamente apropiadas de Dios se adquieren sin apenas esfuerzo. [...]. Los niños pueden encontrar la noción de que un super-dios es super-bueno como una suposición fácil o una extensión natural de las otras propiedades de Dios. (2004, 91, traducción propia).
Luego de múltiples investigaciones experimentales en niños preescolares8 realizadas por Barrett (2004), se establece que las propiedades usuales establecidas por el teísmo, se podrían justificar como MCI, a pesar de que aparentemente presentan múltiples contradicciones con respecto al mundo físico:
Ahora bien, ¿Cómo el humano adulto entiende y ha definido estas propiedades divinas? Para responder este cuestionamiento será necesario un segundo bloque explicativo, ya que el primero fue una explicación de las teorías en cuanto a divisiones de la mente humana, y ahora una explicación de las propiedades divinas es necesaria. Las tres principales religiones de Occidente: el cristianismo, judaísmo y el islam, han afirmado que Dios es la realidad suprema. Esto ha llevado a algunos pensadores a señalar que todo lo que podemos decir de Dios, es lo que no es. Este acercamiento se conoce como vía negativa, desarrollada especialmente entre los siglos V y X de nuestra era. Sin embargo, la mayoría de los filósofos teólogos han tratado de decir algunas propiedades de Dios9: “[...] como un ser personal, incorpóreo, omnipresente, creador y sustentador de cualquier universo que pueda existir, perfectamente libre, omnipotente, omnisciente, perfectamente bueno y una fuente de obligación moral; que existe eterna y necesariamente, y tiene esencialmente las propiedades divinas
enumeradas” (Honderich, 2005, 341, traducción propia).
Los filósofos cristianos y judíos más destacados, como lo son: Agustín de Hipona, Anselmo de Canterbury, Tomás de Aquino, Guillermo de Ockham y Maimónides, apoyaron estas proposiciones divinas, Ockham no creía que pudieran demostrarse, pero las demás figuras sostenían que podían ser respaldadas por pruebas decisivas.
Platón y Aristóteles creían en dioses que no jugaban roles centrales en el universo. Platón (s.f./2016), expone un: “[...] autor y al padre del todo [...], lo hizo el constructor, [...]. Así pues, sí este universo es bello y el artesano es bueno, es evidente que miró hacia el eterno” (2016, 74) y, además; realza la propiedad de un Demiurgo creador y bueno: “Digamos ahora cuál fue la causa que llevó al creador a crear el devenir y este universo. Era bueno y en un ser bueno nunca habita una maldad sobre ninguna cosa” (76). La concepción de Dios en Aristóteles es el motor primario, y tenemos que apelar a un ser así para explicar el movimiento, pero no el universo material que en sí para Aristóteles es eterno e increado. Descartes incluía en la omnipotencia de Dios la capacidad incluso de realizar lo lógicamente imposible, similar a los listados de Aquino, que apoyan la omnipotencia de Dios. Spinoza enseñó que Dios y el universo eran idénticos, el universo natural no fue creado y rechazó los milagros. A Hume se le ha llamado a veces deísta10, pero en realidad estaría en lo que hoy llamamos como agnóstico11, pues observaba que una serie causal no es nada más que los miembros de la serie, de modo que si hemos explicado el origen de cada miembro, no queda nada por explicar. Kant similarmente presentó magistrales refutaciones ante el argumento ontológico, mayormente desarrollado por Anselmo, que sostiene que está implícito en la idea misma de Dios que él existe. Estas críticas sirvieron de apoyo al surgimiento del fideísmo12: Blaise Pascal afirmaba que el corazón tiene razones que la razón desconoce. Según Kierkegaard, la fe implica riesgo, dado que no tendrían riesgo si estuviera establecida como la matemática; Rousseau expresaba su defensa de la fe, ya que había sufrido mucho en esta vida como para no esperar otra; Voltaire aseguraba que todas las sutilezas de la metafísica nunca lo harían dudar de una providencia benéfica. No es hasta mediados del siglo XVIII en Francia cuando se da el comienzo abierto a la defensa del ateísmo. Diderot, Holbach, La Mettrie y D’Alembert fueron los defensores más famosos, no solo en contra del cristianismo sino en deístas como Rousseau y Voltaire. Estos ateos eran también materialistas13. Fichte y Schopenhauer eran ateos del idealismo alemán. Los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx, Engels,
D.F. Strauss y Fichte, se incluían en el ateísmo, teniendo consecuencias como Strauss
y Fichte en perder sus puestos académicos por su ateísmo14. Nietzsche tomaba a la noción de Dios como extremadamente dañina. Bertrand Russell, uno de los más influyentes ateos del siglo XX, y Frege, hicieron contribuciones puramente teóricas, pues mostraban que la palabra existir era una constante lógica y no una característica. Jean-Paul Sartre rechazaba el teísmo, por ser incompatible con el libre albedrío. Este argumento no demostraría que no existe Dios, sino sólo que Dios no pudo haber dado a los seres humanos sus esencias. A inicios de 1930 se presentó el desafío semántico, como el más letal ataque a la creencia tradicional de Dios, con el verificacionismo de los positivistas lógicos, según el cual las afirmaciones de Dios carecen de sentido porque ni siquiera son verificables en principio15 (Honderich, 2005).
Toda esta lucha argumentativa sobre el teísmo, es debatida por todos los siglos mencionados, Barrett (2004), agrega una teoría cognitiva del por qué del teísmo a toda esta vasta compilación teórica del teísmo. Cuya premisa concluyente se expresa de la siguiente forma:
La creencia generalizada en Dios surge del funcionamiento de los procesos naturales de la mente humana en entornos humanos ordinarios. La creencia en Dios no representa nada extraño o peculiar; por el contrario, dicha creencia es casi inevitable. [...]. ¿Realmente significa que el ateísmo es antinatural? ¿Anormal? Sí. Contando cifras, especialmente desde una perspectiva histórica, se demuestra que el ateísmo constituye una posición de una minoría. Sostengo que el ateísmo requiere una banda estrecha de condiciones ambientales para poder prosperar, y estas condiciones ambientales deben ser deliberadamente producidas por la actividad humana. En contraste, el teísmo encuentra fértil casi todos los entornos humanos. (2002, 122, traducción propia).
Xiomara Castro Sarmiento, primera presidenta de la República de Honduras, ejerce su cargo desde el 27 de enero de 2022 y lo ejercerá hasta el 27 de enero de 2026. Suma 43 años de carrera política. Durante muchos años fue miembro activo del Partido Liberal en Catacamas, Olancho. Entre 2006 y 2009 ocupó el cargo de primera dama cuando Manuel Zelaya fue elegido presidente de la República de Honduras. “Después del golpe de Estado, [...], Xiomara Castro encabezó la lucha popular en favor de la democracia y la restitución de Zelaya y de las protestas ciudadanas surgió el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP)” (Torres & Núñez, 2024, 12). En su Plan de gobierno prioriza la inversión pública en programas de asistencia social, el acceso a la educación, la salud gratuita, la defensa del territorio nacional, el medio ambiente, la lucha contra la corrupción y la violencia (Torres & Núñez, 2024).
Los fragmentos que involucran el Teísmo en los discursos presidenciales de Xiomara Castro durante el período comprendido entre 2022 y 2024, son:
“Dios tarda, pero no olvida, y hoy el pueblo ha hecho justicia, revertimos el autoritarismo y el continuismo” (Torres & Núñez, 2024, 17). Discurso de la Victoria. El primer mensaje de Xiomara Castro al pueblo hondureño. 28 de noviembre de 2021.
“Hay una gran emoción y creo que ustedes entienden. Primero, darle gracias a Dios, porque soy una mujer de fe y sé que ni una hoja se mueve si no es por su voluntad, darle gracias al pueblo hondureño por este respaldo que nos han brindado, por creer en mí, por creer en ese compromiso que tengo como mujer de marcar una gran diferencia en nuestro país, una nueva era comienza, una nueva historia se escribirá a partir del 27 de enero del 2022, una historia que la marcará esta mujer que les habla, junto con mujeres, junto con hombres comprometidos con el pueblo hondureño” (Torres & Núñez, 2024, 19-20). Discurso de la presidenta Xiomara Castro ante el Consejo Nacional Electoral. 30 de diciembre de 2021.
“Este día he ordenado una auditoría a la OABI, las y los hondureños no merecemos vivir en un narcoestado. Quiero ratificarles que no nos detendrán en el proceso de construcción del socialismo democrático. Dios
y el pueblo están con nosotros” (Torres & Núñez, 2024, 97). Discurso de la presidenta Xiomara Castro en Cadena Nacional de Radio y Televisión. 30 de enero de 2023.
“Jóvenes militares, Oficiales de las Fuerzas Armadas, defensores de nuestra patria, que Dios les otorgue sabiduría valor y templanza para que cuando llegue el momento de la duda y la prueba sepan responder por sus actos con responsabilidad, así lo espera la patria” (Torres & Núñez, 2024, 147). Discurso de la presidenta Xiomara Castro en la Ceremonia del CXCVII Aniversario del Ejército de Honduras y ascensos de oficiales de las Fuerzas Armadas. 11 de diciembre de 2023.
“Por donde voy la gente me lo dice, sobre la urgente mejora de los servicios de salud con equipo y recursos. Invertiremos el tiempo que Dios nos permita para aliviar y dar mejor respuesta en salud. ¡No acepto más justificaciones! La gente no puede seguir durmiendo en el piso, bajo el sol y con hambre, esperando un médico y una medicina” (Torres & Núñez, 2024, 156). Discurso de la presidenta de la República de Honduras, Xiomara Castro, en Cadena Nacional. 1 enero de 2024.
En el fragmento uno se identifica que Dios tarda, pero no olvida, tiene una doble implicación; primero, Dios ha realizado una acción en la cual aparentemente tardó y, segundo, a Dios se le es imposible olvidar, aun cuando sea tarde. Estas propiedades se ajustan perfectamente a los parámetros de conceptos mínimamente contraintuitivos (MCI) y activan idóneamente el Dispositivo de Hiperactividad de detección de agencia (HADD) y el dispositivo de Teoría de la Mente (ToM), dado que se encuentran específicamente cercanos a las propiedades divinas establecidas por Barrett (2004), como lo son: un Dios superpoderoso para la primera acción y un Dios super-sapiente como super-perceptivo para la segunda acción.
En el fragmento dos, se expresa que ni una hoja se mueve si no es por su voluntad. Aquí implica una propiedad divina que se ajusta perfectamente a la teoría teísta de Barrett (2004), en cuanto a Dios como un ser superpoderoso, donde hasta el más mínimo fenómeno de la realidad es ejercido por su voluntad, por lo que cumplen con los parámetros de los MCI y activan correctamente los dispositivos HADD y ToM. En el fragmento identificado como número tres, establece el acompañamiento permanente de Dios, lo cual implica un acompañamiento no físico, al expresar que Dios y el pueblo están con nosotros. Se complica aún más, haciendo que nuestras herramientas mentales hagan comparación entre dos agentes, uno físico y otro no físico. Esta propiedad divina se ajusta a la expresada por Swinburne (2016) sobre la omnipresencia de Dios. Específicamente esta propiedad se encuentra entre los ejemplos contraintuitivos de Barrett (2004): “Si se examina con cuidado, puede ser que las únicas propiedades contraintuitivas de Dios se refieran a su fisicalidad, como ser omnipresente o no tener ubicación en el espacio y el tiempo” (87, traducción propia). Por lo tanto,
este fragmento no es MCI y requiere el uso de creencias reflexivas.
En el fragmento número cuatro se expresa que Dios les otorgue sabiduría, valor y templanza para que cuando llegue el momento de la duda y la prueba sepan responder por sus actos. Esta acción de otorgar, de parte de Dios, implica dos de las propiedades descritas por Swinburne (2016), las cuales son: Dios como creador y sustentador; y Dios como fuente de obligación moral. En la teoría teísta de Barrett (2004) esta acción de Dios en otorgar dones o virtudes, de manera oportuna, podrían implicar a un Dios creador y a un Dios super-bueno. Por lo tanto, estas propiedades se ajustan perfectamente a los parámetros de los MCI y activan los dispositivos HADD y ToM.
En el último fragmento identificado, expresa el tiempo que Dios nos permita, implica que Dios cuenta con las propiedades superpoderosas, que le permiten otorgar situaciones y Dios es quien maneja el tiempo. Igualmente, este fragmento cumple con la teoría del teísmo de Barrett (2004). activando idóneamente el uso de los dispositivos HADD y ToM en parámetros MCI.
En la teoría del teísmo en Barrett (2004), se logra establecer la naturaleza teísta del humano, dado a los dones naturales de la biología humana y las condiciones del mundo en el que el humano habita, lo que da como resultado que todas las personas del mundo sean poseedoras de mentes similares con una básica estructura de base, capaz de generar procesos mentales, los cuales abarcan las creencias. Las creencias se encuentran en los contenidos de la mente, y cuanto más sistemas mentales o herramientas mentales produzcan resultados coherentes con la idea en cuestión, más probable será que se convierta en una creencia. La creencia en dioses o en Dios en particular es común porque se ajusta bastante bien a este principio. El dispositivo de hiperactividad de detección de agencia (HADD) activa la herramienta mental Teoría de la Mente (ToM) para generar descripciones detalladas de un agente en el cual podemos pensar sobre sus estados mentales y acciones aun cuando no estén presentes y tal vez nunca lo hayamos observado. Esa capacidad mental del humano más los conceptos mínimamente contraintuitivos (MCI) facilitan la creencia en Dios.
El enfoque operativo del Teísmo en los discursos presidenciales de Xiomara
Castro durante el período comprendido entre 2022 y 2024 es congruente con las teorías del teísmo de Justin L. Barrett (2004). En cuatro de los cinco fragmentos en los que Xiomara Castro establece un enfoque teísta, hace uso de las propiedades divinas fácilmente categorizables como super-sapiente, super-perceptivo, super-bueno y superpoderoso, todas estas propiedades de Dios cumplen como conceptos mínimamente contraintuitivos, hacen un ejercicio cognoscitivo normal en cuanto a los dispositivos de detección de agencia y además requieren el uso de creencias no reflexivas para su entendimiento. En cuanto al único fragmento identificado como contraintuitivo, puede explicarse desde la perspectiva teórica de Barrett (2004) que la omnipresencia de Dios representa un claro ejemplo de una propiedad divina cuya propagación resulta deficiente. Esto se debe a que no se ajusta a los conceptos
mínimamente contraintuitivos y requieren el uso de creencias reflexivas para su entendimiento.
1 Justin L. Barrett (2004), Ph.D. en psicología experimental por la Universidad de Cornell, miembro de las facultades del Calvin College y la Universidad de Michigan. Director de International Culture and Cognition Consortium, editor del Journal of Cognition and Culture y editor de The Oxford Handbook of The Cognitive Science of religion. Consultor y evaluador de numerosas investigaciones académicas y grupos sin fines de lucro, especialmente los concernientes a la ciencia y a la religión.
2 Hay dos principales variantes en creer en: la primera sería del tipo referencial, ya sean en las aptitudes de otra persona de modo a elogio (creo en tus competencias, creo en tu lealtad). Y En cuanto a referencia a entidades (no en estados ideales de abstracciones), creer en exige la existencia de la entidad, cuando es en primera persona, como la creencia en Dios, es proclamada en miras a que se puede justificar la creencia, en cuanto a creer en expresado a terceras personas, se puede usar desde la afirmación del rechazo de la existencia de la entidad a la cual creen terceros: los niños creen en Santa Claus, Las personas del siglo XV creían en la hechicería (Honderich, 2005, traducción propia).
3 Un filósofo que intentó pensar críticamente sobre todo tipo de creencias fue el escéptico Pirrón, el cual resumió su filosofía en tres preguntas: ¿Cómo son realmente las cosas?, ¿Qué actitud debemos adoptar ante ellas? y ¿Qué le sucedería a alguien que no adoptara esa actitud?, Pirrón llevó al extremo su escepticismo, ir caminando hacia un acantilado no le habrían convencido de que estaba a punto de caer. Warburton (2013) explica que el punto débil de su filosofía se hallaba en que “[...] nuestros instintos nos salvan de muchos peligros posibles. Puede que no sean del todo fiables, [...]. Supuestamente, incluso Pirrón se apartó cuando un perro intentó morderle: por mucho que quisiera, no podía dominar por completo sus reacciones automáticas” (25-26).
5 La división tripartita del alma de Platón (sf/2013) expuesta en su obra La República se encuentra en el libro IV, aunque en otros momentos Platón reduce esta división en dos partes, tal como lo explica la nota 22 de los traductores: “[…] lo racional y lo irracional. En esto último se comprende el elemento concupiscible y el colérico o, mejor dicho, una forma degenerada de éste que ya no es, como aquel, instrumento de la razón” (643).
6 Jonathan Haidt (2007), en su obra The Happiness Hypothesis: putting ancient wisdom and philosophy to the test of modern science, divide la mente en cuatro caminos de la siguiente forma: Primera división, mente vs cuerpo; segunda división, cerebro izquierdo vs cerebro derecho; tercera división, cerebro nuevo vs cerebro viejo; y la cuarta división, lo controlado vs lo automático. Añadiendo que: “La cuarta es la más importante, [...], pero las primeras tres también contribuyen a nuestras experiencias de tentación, debilidades y conflictos internos” (5, traducción propia).
7 El dispositivo de detección de agencia (ADD) el cual Barrett (2004) establece como el dispositivo de hiperactividad de detección de agencia (HADD), dado a las investigaciones psicológicas que
guían a que el humano sufre de una hiperactividad en la detección agencia, es decir, encuentra agenciamiento en todas partes. HADD se encuentra en la categoría mental de categorizadores, es una herramienta mental que determina cuando un objeto es un agente o que un evento o un rastro, es el resultado de un agenciamiento.
8 Teoría de la mente (ToM) se encuentra en la categoría mental de Descriptores, es una herramienta mental que genera descripciones de agentes y hace predicciones acerca de las actividades mentales de un agente, incluyendo las creencias, deseos, emociones, percepciones, opiniones y actitudes de los otros y de uno mismo. ToM es un Descriptor que opera cuándo el ADD ha detectado un agente o un evento es producto de un agente (Barrett, 2004).
9 Barret (2004) explica que estas investigaciones evidencian una clara contraargumentación a la hipótesis del antropomorfismo en los niños preescolares. Sin embargo, aclara que, aún estas evidencias obtenidas experimentalmente se encuentran en una etapa prematura, por lo que se requiere un mayor número de investigaciones futuras para llegar a confirmar ciertas asunciones de las propiedades divinas como MCI, desarrolladas en la infancia. Experimentos en la que se le pregunta a un niño familiarizado con una caja de galletas, pero se le muestra al niño que la caja contiene piedras en vez de galletas, en lo que el experimentador prosigue consultándole: ¿Qué pensaría la madre que hay en la caja?, la mayoría de niños de tres años, formarían una creencia falsa respondiendo que la madre sabría que hay rocas en la caja. Barrett (2004), agrega una pregunta con respecto al teísmo, obteniendo nuevas conclusiones de esta experimentación: “Sin embargo, cuando se les preguntó qué pensaría Dios que había en la caja, los niños de todas las edades tenían la misma probabilidad de responder piedras, apreciando que Dios no se dejaría engañar por la apariencia de la caja” (Barret, 2004, 79, traducción propia).
10 La omnipresencia de Dios, significa que sabe lo que sucede en todas partes y que puede actuar en todas partes. Dios como creador y sustentador, implica que todo lo que existe depende de Dios, si hubo un comienzo, fue causado por Dios y si no, entonces Dios lo ha mantenido en existencia. Dios como un ser perfectamente libre, significa que nada externo a Dios puede causar o influir en sus acciones. La omnipotencia de Dios, inicialmente se establecía que puede hacer cualquier cosa que desee hacer, luego los teístas han tratado de explicar lo que eso excluye, por ejemplo, lo lógicamente imposible. La omnisciencia de Dios, significa que es conocedor de todo. Dios como fuente de obligación moral, implica que sus preceptos hacen que las acciones humanas sean correctas o incorrectas. La necesaria existencia de Dios, significa para algunos una necesidad lógica, sería incoherente suponer que no existe Dios, otros teístas explican que Dios es necesario como el hecho bruto último del que dependen todas las demás cosas (Swinburne, 2016).
11 El deísmo es: “Una creencia filosófica en un dios establecido por la razón y la evidencia (en particular, por el argumento del diseño) sin aceptar la información especial supuestamente revelada, por ejemplo, en la Biblia o el Corán. Por lo tanto, el deísmo implica la creencia en un creador que ha establecido el universo y sus procesos, pero que no responde a las oraciones ni a las necesidades humanas. [...]. El deísta arquetípico es Voltaire” (Honderich, 2005, 195, traducción propia).
12 Ateísmo y agnosticismo: “El ateísmo es la doctrina de que no existe Dios. Algunos ateos
apoyan esta afirmación con argumentos, pero estos argumentos suelen ir dirigidos contra el concepto cristiano de Dios y son en gran medida irrelevantes para otros dioses posibles. [...], el agnosticismo puede ser estrictamente personal y confesional (no tengo una creencia firme acerca de Dios) o puede ser la afirmación más ambiciosa de que nadie debería tener una creencia positiva a favor o en contra de la existencia divina” (Honderich, 2005, 64, traducción propia).
13 El fideísmo floreció en el siglo diecinueve y es ampliamente adoptado en el presente; los fideístas sostienen que la creencia religiosa se basa en la fe y no en la razón. La postura extrema sostiene que es contraria a la razón (Honderich, 2005).
14 Materialismo: “Básicamente, es la idea de que todo está hecho de materia. pero ¿Qué es la materia? Probablemente la aceptación más inocente y alegre de esta idea se produce [...] con Demócrito [...], el mundo estaba formado enteramente por átomos [...]. Frege y Popper [...] definen tres tipos de cosas reales, el primero contiene las cosas materiales, incluidas los fotones [...]. El segundo, contiene cosas psicológicas, [...]. El tercero contiene cosas abstractas como números, propiedades, clases, verdades y quizás falsedades, [...]” (Honderich, 2005, 564, traducción propia).
15 Los problemas de procesar abiertamente el ateísmo, sigue presente en sociedades incluso desarrolladas, Dennett (2006/2007) explica: “En los Estados Unidos, la voz política de aquellos que, sin ser religiosos, están moralmente comprometidos finalmente puede ser escuchada con fuerza y claridad, y está empezando a ser tomada seriamente. Hay aún mucho camino por recorrer antes de que un agnóstico o un ateo confeso puedan ser elegidos para un puesto público, pero pienso que la rutinaria difamación de los medios en contra de aquellos que carecen de Dios es cosa del pasado” (12-13).
16 William James (1897/1979), expone una solución entre elecciones debatidas como el teísmo y el ateísmo, expuso que la voluntad de creer, permite bajo ciertas condiciones específicas, el derecho a dejar que nuestra naturaleza pasional decida entre dos hipótesis alternativas, las cuales no se pueden resolver en bases intelectuales y que la elección entre ellas es forzada y trascendental, dado que debemos actuar en la vida a la luz de una u otra.
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