Abdiel Rodríguez Reyes

Marco Gandásegui H Intelectual orgánico del pueblo y estudioso del imperialismo estadounidensez


RESUMEN


Autor/ Author

Abdiel Rodríguez Reyes Universidad de Panamá


ORCID ID:

0000-0001-

9186-0986

Correo: abdiel. rodriguezreyes@up.ac. pa


Recibido: 22/04/2025 Aprobado: 08/05/2025 Publicado: 08/07/2025

Marco Gandásegui H. fue un destacado intelectual panameño, comprometido con la justicia social y el pensamiento crítico. Su formación académica, que incluyó estudios en Chile y un doctorado en SUNY, lo llevó a ser un referente en sociología y periodismo en Panamá. A lo largo de su vida, promovió el análisis del imperialismo estadounidense, coordinando importantes trabajos en el ámbito de las Ciencias Sociales. Gandásegui destacó por su militancia política y su labor en la Universidad de Panamá, así como por su columna en La Estrella de Panamá, donde ofrecía una crítica aguda de la realidad nacional. Su legado incluye profundas reflexiones sobre la crisis de hegemonía de Estados Unidos y la necesidad de organizar a la clase trabajadora.

Palabras Claves: Estados Unidos, imperialismo, justicia, crisis, hegemonía.

Probablemente sea Marco Gandásegui h. uno de nuestros intelectuales panameños más trabajadores y productivos,


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desde finales del siglo pasado hasta su inesperada muerte en abril del 2020. Dejó un gran vacío y legado aún por explorar. Se desenvolvió en diversos ámbitos de la vida intelectual panameña e internacional, en la docencia, el periodismo y la militancia de izquierdas. También podemos caracterizarlo como un promotor cultural del pensamiento crítico. Se incorporó a la Universidad de Panamá muy temprano, desde finales de la década de los sesenta, pasando por la fundación del Departamento de Sociología, del cual fue su director hasta su jubilación. Había estudiado en Chile una licenciatura en periodismo y una maestría en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en el país sureño, posteriormente en la prestigiosa The State University of New York (SUNY), en Binghamton, terminó sus estudios doctorales en 1985.

Gandásegui adquirió una sólida formación, con la experiencia chilena de la FLACSO. Desde su fundación en la década del cincuenta hasta el Golpe de Estado en Chile, en 1973, fue uno de los centros académicos más importantes de la región, a la cual se congregaron las principales figuras de las Ciencias Sociales en América Latina y el mundo. De las figuras francesas de primer nivel, que podemos mencionar, y que se vincularon a este esfuerzo chileno, estuvieron Alain Touraine y Edgar Morin. Posteriormente, Gandásegui continuará con sus estudios de posgrado, logrando su doctorado en Sociología en SUNY, y allí entrará en contacto con Immanuel Wallerstein, Giovanni Arrighi (serán autores de cabecera) entre otros, y con Aníbal Quijano, que fue una bisagra entre América Latina y Estados Unidos, entre la teoría de la dependencia y la del sistema-mundo. Gandásegui se formará en los mejores círculos académicos, tanto en el Norte como en el Sur global.

Se instalará en Panamá y desarrollará toda su vida académica en la Universidad

de Panamá, pero compartiendo también otras tareas como las ya mencionadas, tanto en el ámbito de las ideas como de las acciones políticas concretas como un intelectual orgánico del pueblo. Formará parte de dos grandes legados, entre otros: la revista Tareas, que es un patrimonio soleriano, y el Centro de Estudios Latinoamericanos, Justo Arosemena (CELA). Una de las figuras emblemáticas de este Centro será su tía, la prestigiosa demógrafa Carmen Miró. Además de ser un profesor insigne de la Facultad de Humanidades, también se desempeñó administrando el Centro de Investigaciones (CIFHU) y el Departamento de Sociología, en dos ocasiones. Todo ello, adicional a una permanente y agitada vida editorial, editando, compilando y coordinando múltiples proyectos editoriales, tanto en el CELA como el CIFHU.

Descolló en el plano internacional en distintas asociaciones regionales, como Asociación Latinoamericana de Ciencias Sociales (ALAS) y la Asociación Centroamericana de Ciencias Sociales (ACAS), de la cual fue su director y motivador respectivamente, para que se llevaran a cabo estos encuentros. Su trabajo intelectual quizá sea el más citado fuera de nuestras fronteras. De hecho, en nuestra experiencia, participando en estos congresos internacionales, nuestra carta de presentación siempre fue nuestra relación con Gandásegui, con lo que automáticamente se nos abrían algunas puertas. En efecto, conocimos y trabajamos con el maestro, ya que él tenía la gentileza de citarme en algunos de sus textos e invitarme a alguna presentación de la revista Tareas, así como a moderar o alguna otra actividad; pero, el recuerdo más emotivo es la invitación que me hizo para dar una conferencia en el II Congreso por la Soberanía. Todo esto lo conjugaba con una incesante pluma

periodística que engalanaban al periódico La Estrella de Panamá, todos los jueves, con su columna de opinión en este antiquísimo rotativo. Su columna era un termómetro muy bien calibrado para ver la realidad nacional desde un enfoque crítico. Ahora mismo, no recuerdo ningún jueves que no haya hecho su entrega semanal, independientemente de los múltiples compromisos adquiridos.

En el campo de la militancia política de las izquierdas, podríamos denominarlo una especie de intelectual orgánico del pueblo, comprometido con toda causa política cuyo horizonte fuese la justicia social. No perteneció, ni militó, en algún partido de la burguesía; trabajó con José Renán Esquivel, cuando este fue ministro en el régimen militar del General Omar Torrijos. Con la coherencia que lo caracterizó, lo podíamos ver en la mayoría de las manifestaciones y protestas. Siempre aportó a la organización del movimiento social y a la unidad del pueblo panameño. Uno de los últimos esfuerzos que realizó antes de su muerte fue una suerte de escuela de formación política para jóvenes, a la cual me había invitado para que hablara sobre Gramsci y el bloque histórico, pero la pandemia lo impidió y su muerte dejó a la deriva ese proyecto. Logramos hablar con él unos días antes de su muerte y se veía, a pesar de los quebrantos de salud, con ánimo para seguir trabajando, incluso nos comentó sobre el proyecto de escribir un libro acerca de la teoría de la dependencia marxista, aportando a este debate importante de las Ciencias Sociales en nuestra América; sus últimos trabajos fueron sobre ese tópico.

Su último artículo periodístico fue en torno a la importancia de la organización

de la clase trabajadora para acabar con el capitalismo. Tengamos en cuenta que este artículo La pandemia no es el fin del capitalismo (2020) fue publicado al inicio de la pandemia, y había quienes planteaban la COVID-19 como el fin del capitalismo. Ante esto, Gandásegui respondió criticando esta equívoca conjetura. La única forma de acabar con el capitalismo es a través de la organización de la clase trabajadora -y tendríamos que añadir, de los oprimidos del mundo-. En el ambiente de inicios de la pandemia, hubo cierto optimismo impresionista de que la Covid-19 era un golpe mortal al capitalismo. Lo cierto es que hubo mayor concentración de riqueza. Esto nos retrotrae a uno de sus textos clásicos intitulado: La democracia en Panamá (1998); ahí terminaba resaltando la importancia de un proyecto nacional, por nuestros niveles de atraso, y el no contar con un proyecto nacional, por lo que es necesario considerarlo como un proyecto inacabado, sin dejar de contar con un horizonte plurinacional.

De entre todos los tópicos tratados por Gandásegui, quiero detenerme en sus

estudios sobre Estados Unidos. Y no se trata de un problema coyuntural de que, si el presidente Donald Trump dice esto o aquello, las cuales son muchas veces noticias falsas y nos mantiene de bulo en bulo entretenidos, también hay que atender a lo que está en el trasfondo, y no es otra cosa que el imperialismo y el capitalismo en sus formas monstruosas. Hoy es un desafío para nosotros reflexionar en tales circunstancias, verbigracia con todo el trabajo realizado por un Gandásegui, quien siempre insistió en la importancia de estudiar a Estados Unidos. Hoy conocemos más las contradicciones de este país gracias a su tesonero esfuerzo, a lo cual le imprimió muchísima de su energía, ya que consideraba fundamental estudiar al imperialismo estadounidense.

El trabajo de Gandásegui sobre Estados Unidos cobra vibrante vigencia ante

la afrenta imperialista del presidente Donald Trump. A quienes seguimos de cerca sus reflexiones sobre este tópico, no nos sorprenden las acciones del imperialismo estadounidense. En el 2004, por iniciativa de Atilio Borón, y por los encomiables esfuerzos de Gandásegui, se materializó la idea de formar un Grupo de Trabajo (GT): Estudios sobre Estados Unidos en el seno del CLACSO. Existe un consenso, entre sus miembros, de que Gandásegui fue el alma del GT, ya que coordinó, junto a otros colegas, todos los libros hasta su muerte. Las mejores mentes de las Ciencias Sociales formaron parte de estas compilaciones, ya sea porque eran parte del Grupo o realizaban alguna colaboración especial.

El primero de estos libros fue Crisis de hegemonía de Estados Unidos (2007). Allí planteó: “la expansión imperialista que se caracteriza por violentos enfrentamientos entre las facciones nacionales de la clase capitalista (Estados-nación) que se disputan los nuevos mercados a escala mundial” (Gandásegui h, 2007, p. 57). Uno de los supuestos extraídos de estas reflexiones es que hoy, defender a un imperio renovado (hoy MAGA), es mantener al mundo en “permanente perturbación”. Probablemente ese sea el objetivo de Trump, el mantener al mundo en un estrés colectivo para ocultar sus verdaderas acciones. Como bien lo planteó el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, al presidente Trump lo eligieron para gobernar a Estados Unidos y no al mundo. Como siempre ocurre, el presidente de turno del imperio se considera el policía del mundo.

Posteriormente, se publicó: Estados Unidos, la crisis sistemática y las nuevas condiciones de legitimación (2010). Este libro lo coordinó Gandásegui junto a Dídimo Castillo Fernández, sociólogo panameño, profesor en la UAEM. Juntos coordinaron gran parte de los libros del GT. Ambos coinciden, en la introducción a este texto, que la hipótesis central del GT es sobre la crisis de hegemonía de los Estados Unidos, la cual ayuda a comprender el futuro del imperialismo estadounidense en el sistema- mundo. Geopolíticamente, dejó de ser hegemónico para convertirse en dominante y usar la fuerza para lograr sus objetivos. A nivel interno se percibe hoy con mayor claridad: “un país en franco retroceso social”. En la actualidad, con la intervención de Elon Musk como administrador del Departamento de Eficiencia Gubernamental de la Casa Blanca, duramente esta realidad podrá ser revertida.

En Estados Unidos: más allá de la crisis (2012), su colaboración fue “Sistema mundo crisis económica y América Latina”. Allí se preguntó ¿qué clases sociales o combinación de éstas, podrán alcanzar el objetivo de conformar un proyecto más allá del desarrollismo y el neoliberalismo en un escenario global del colapso del sistema capitalista financiero? El imperio evidencia un “profundo estancamiento”, y una crisis en doble dimensión: tanto del sistema de explotación de una clase sobre otra, como de la relación de dependencia entre el centro y la periferia. Ésta siempre será una constante en el trabajo de Gandásegui, inscrito heterodoxamente en la tradición de una teoría de la dependencia marxista y la del sistema-mundo, que trató de comprender la complejidad de vivir la dependencia al imperio más poderoso conocido hasta ahora por la humanidad: el imperio estadounidense.

Luego le continuó el libro: Estados Unidos y la nueva correlación de fuerzas internacional (2017). Allí reflexionó sobre dos tópicos importantes: la Ruta de la Seda y la visión China; como él lo plantea allí: la Ruta de la Seda “es la culminación de la

estratégica relación entre Oriente y Occidente soñado por los imperios mediterráneos hace uno y dos milenios”; en un contexto donde “la economía capitalista de Estados Unidos está estancada. Su única salvación, si no logra resolver su problema interno, es seguir saqueando las economías del resto del mundo”, como en efecto lo está llevando a cabo hasta las últimas consecuencias.

En el 2018 salió publicado Estados Unidos contra El Mundo: Trump y la nueva geopolítica. Como lo decíamos, Trump y su doctrina del shock no nos sorprende del todo, conociendo el trabajo previo del GT. Gandásegui se hacía la siguiente pregunta: “¿Es Trump un fenómeno político único en EE. UU. sin antecedentes históricos? No. Personalidades como Trump aparecen periódicamente en situaciones políticas que requieren un remezón”. Tambien, nuestro autor se plantea la dicotomía que supone Trump, entre el nuevo orden mundial y el equilibrio. Ya sabemos que el inquilino de la Casa Blanca apuesta por lo primero a cualquier precio.

Ya en el 2021, con la irreparable desaparición física de Gandásegui, le corresponderá coordinar el libro El legado de Trump en un mundo en crisis, a Leandro Morgenfeld y Mariana Aparicio Ramírez. Como verán, el grupo le dedicó dos libros a Trump. Este libro está dedicado con justicia a Gandásegui y, como bien lo sintetizará Castillo Fernández, él fue un investigador con la “sensibilidad, la visión, el compromiso y sobre todo el ímpetu necesario para articular sus preocupaciones académicas con su permanente militancia política” (Castillo Fernández, 2021, p. 27). Esa fue una de sus características fundamentales; así les imprimió fuerza a sus múltiples tareas, como un militante, hasta lograr materializar sus objetivos relacionados con mejorar las condiciones sociales del país.

Hoy nos hace muchísima falta el maestro Gandásegui, para enfrentar a uno de nuestros peores enemigos internos: el sectarismo; pero, sobre todo, es necesario encarar al sistema capitalista imperial. Los textos aquí citados nos anunciaron la crisis del imperialismo estadounidense; eso no significa necesariamente su fin. Aquí cabe aquella cita de Gramsci: ante la muerte del viejo mundo, “el nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.


Referencias


Castillo Fernández, D 2021 Crisis de hegemonía, modelo neoliberal y estructura de poder de Estados Unidos . En: El legado de Trumpa en un mundo en crisis. (México: Siglo XXI-CLACSO, pp. 27-50).


Figueroa Navarro, A 2003 La sociología en Panamá en el siglo XX. Panamá: USMA.

Gandásegui h, M 2020 La pandemia no es el fin del capitalismo. La Estrella de Panamá, 20 Abril. Gandásegui h, M 2018 la política de seguridad nacional de Trump. En: stados Unidos contra el mundo:

Trump y la nueva geopolítica. (Buenos Aires: CLACSO, pp. 111-136).


Gandásegui h, M 2017 Hegemonía, geopolítica y Estados Unidos. En: Estados Unidos y la nueva correlación de fuerzas internacional. (México: CELA-CLACSO-Siglo XXI, pp. 66-83).

Gandásegui h, M 2012 Sistema mundo, crisis económica y América Latina. En: G. h. M. Dídimo Castillo Fernández, ed. Estados Unidos: más allá de la crisis. (México: Siglo XXI, CLACSO, UAEM, pp. 137-159).


Gandásegui h, M 2010 Los partidos políticos en Estados Unidos. En: M. Gandásegui h & D. Castillo Fernández, edits. Estados Unidos: la crisis sistémica y las nuevas condiciones de legitimación. (México: CLACSO-Siglo XXI, pp. 173-212).


Gandásegui h, M 2007 Paradojas de la desconexión: el mundo policéntrico contra el mundo perturbado. En: M. Gandásegui h, ed. La crisis de la hegemonía de los Estados Unidos. (México: Siglo XXI, pp. 57-76).


Gandásegui h, M 1998 La democracia en Panamá. 2° ed. (Panamá: CELA).