Peggy von Mayer Chaves

Aproximaciones al pensamiento filosófico

De María Noel Lapoujade


La existencia auténtica es aquella que dice sí a la vida. Es aquella del gozo pleno, abierto a la inmensidad. La del gozo

de estar vivo.

M. N. Lapoujade.


RESUMEN


Autor/ Author

Peggy von Mayer Chaves Universidad de Costa Rica


Correo: vonmayer@ yahoo.es


Recibido: 10/06/2024 Aprobado: 02/10/2024 Publicado: 08/07/2025

Este artículo efectúa un recorrido por las principales líneas de pensamiento de la connotada filósofa uruguaya María Noel Lapoujade, sus áreas de especialización e interés, en particular sus importantes investigaciones sobre la filosofía de la imaginación, la estética y su visión humanista.

Palabras Claves: Filosofía de la Imaginación, Estética, Homo imaginans, filosofía líquida, sociedades gaseosas.

Abstract: : This paper focuses on the main thinking topics of renowned Uruguayan philosopher María Noel Lapoujade, her main expertize and interest areas, in particular her important investigations on Philosophy of Imagination, Aesthetics and humanistic approaches.

Key words: Philosophy of Imagination, Aesthetics, Homo imaginans, liquid philosophy, gaseous societies.

Recorrer la complejidad del pensamiento filosófico de María Noel Lapoujade requiere de un lector atento y sensible, preferiblemente dispuesto a completar su lectura dejándose llevar por los laberintos intelectuales a los que la pensadora lo conduce, puesto que el despliegue de sus ideas va trazando constantemente nuevos caminos de reflexión, nuevos horizontes interpretativos. Dentro de su rigurosidad epistemológica, su visión multidimensional nos va planteando nuevos juegos conceptuales, paradigmas sucesivos, universos imaginarios, retóricos y estéticos de gran riqueza hermenéutica, con frecuencia conducentes a una necesaria revisión de nuestra propia estructura de pensamiento.


150

Esta obra está bajo una Licencia Creative Common Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

La imaginación desempeña un papel mediador entre funciones: percepto-concepto; razón- voluntad. Pero de aquí no ha de inferirse su papel subordinado, sino que en determinados momentos su actividad puede ser la dominante del psiquismo. (Lapoujade, 1988, 50).

Mediante un análisis riguroso y puntual del pensamiento de Kant que tan bien conoce, Lapoujade señala cómo define la función creadora, mediadora y sintética de la imaginación respecto de todo lo pensable, hasta llegar a la imaginación trascendental. El lúcido análisis que la autora hace de los planteamientos de Kant sobre razón e imaginación, como culminación del riguroso análisis diacrónico comparativo, aunado al profundo conocimiento del pensamiento kantiano, le permiten distinguir, tanto las rupturas y desgarramientos, como las omisiones y los aciertos respecto de algunas de sus concepciones. Señala la filosofía crítica de Kant como un momento de crisis de la razón en la filosofía moderna, e incluso llega a complementar el pensamiento del maestro a partir del claro entendimiento de su obra, enriqueciéndolo con sus propias concepciones sobre la filosofía de la imaginación.

Sincrónicamente, aborda el tema de la imaginación desde una perspectiva pre- teórica y luego teórica a partir de “lo real” y lo fantástico, empleando el método fenomenológico, con el propósito de describir en qué forma participa la imaginación en la relación sujeto-objeto. Después de examinar entre otros a Sartre, Coleridge, Todorov, concluye que tales perspectivas resultan insuficientes, de modo que establece sus propios criterios sobre la relación imaginación-fantasía.

De ahí que, en contraste con la relación del sujeto con el mundo natural-social, en el cual la imaginación “[…] todavía trabaja con respecto a una realidad dada, que caleidoscópicamente reordena, reestructura, recrea”, Lapoujade (1988) observa que “[…] el mundo fantástico ofrece otra alternativa en cuanto es el mundo creado por el solo poder humano. En la fantasía -dice- el hombre puede llegar a sentirse todopoderoso, omnisciente, con una voluntad sin límites, con absoluta libertad: se convierte en el Dios de su mundo fantástico. Y si deja misterios serán “misterios voluntarios”. El hombre juega a ser dios en ese mundo de artificio. De ahí el sentimiento de goce estético que su poder de creación le brinda, porque el mundo fantástico es el mundo como artificio y ello no es sino el mundo como obra de arte (146).

Sus reflexiones sobre la imaginación y la fantasía conducen a una noción ontológica en tanto afirma que es en “[…] los procesos de creación fantástica más deliberada en donde el hombre busca plasmar -voluntariamente su poder creador más libre. La búsqueda deliberada de la creación fantástica expresa un ámbito de autoafirmación del hombre a través de una imaginación desbordada” (179).

Establece los distintos ámbitos en que la imaginación interviene como una vía de reflexión filosófica. Para esto se sirve del pensamiento de Kant, Fichte, Novalis, Schiller, Hegel, Freud, Marcuse, Lacan. Así pues, aborda la herencia más profunda del pensamiento estético del Idealismo alemán, algunas intuiciones acertadas de la estética fenomenológica, aspectos que acercan sus ideas a ciertas tesis de Nietszche y a las corrientes psicológicas.

Entiende la imaginación como una función dialéctica, que funge como instrumento para penetrar en la ética, la estética, la epistemología y la ontología.

Desde la perspectiva psicológica, afirma que la imaginación contribuye a poner

En condiciones normales, el conocimiento más seguro y establecido parece ser el del propio yo, que se nos aparece como indubitable (Descartes), condición de posibilidad de todo conocimiento de entidades no-yoicas (sujeto trascendental kantiano); independiente (absolutamente puesto: Fichte), unitario, originario, bien demarcado ante todo lo que no es yo. (Lapoujade, 1988, 178).

los límites del yo, pero también a transgredirlos. En este juego dialéctico entre el yo y el no yo, muestra la autora su capacidad de síntesis y asimilación, como cuando dice:

Ante la imaginación como un acto “ilógico” -como lo inconsciente de Freud o como la ensoñación de Bachelard-, María Noel propone una concepción de imaginación dialéctica: por una parte, el posible trabajo ilógico de la imaginación, pero, por otra, una lógica de la imaginación, puesto que no opera azarosa o arbitrariamente, sino que ‘manifiesta o expresa una lógica interna” propia, que le es inherente.

Así como afirma que Kant “[…] tuvo ante sus ojos el procedimiento dialéctico que no supo culminar”, también va más allá de André Bretón cuando éste afirma en su análisis de los sueños que la vigilia es “[…] un fenómeno de interferencia” del sueño. En contraste, Lapoujade (1988) considera que “[…] los procesos de vigilia están más adheridos a la realidad exterior y en consecuencia resultan más limitativos en lo que a la libertad mental del sujeto se refieren” (243), en tanto que las imágenes del sueño no guardan un ritmo constante, y pueden alterar el contexto espacial y temporal. Completando a Lacan quien afirma que “[…] el hombre deviene humano cuando simboliza”, la Dra. Lapoujade aclara: “[…] el hombre simboliza cuando y porque imagina”, y concluye que “[…] el hombre deviene humano cuando imagina”. De lo cual acuña el término homo imaginans”, el hombre imaginante, reconociendo así a la imaginación como un componente de la psique que participa como una constante en la actividad humana.

Destaca, asimismo, los nexos entre imaginación y razón, colaborando en procesos

Las relaciones imaginación-razón admiten desde la subordinación de la imaginación a la razón, hasta inversamente la elevación de la imaginación a función dominante, anticipando así a la razón, que en este caso procede a la reflexión de las propuestas de la imaginación. (Lapoujade, 1988, 246).

epistémicos. Más aún, como catalizadora de la razón, afirma que:

En este sentido, me parece que completa y aun desborda las concepciones kantianas sobre la razón y lo sublime, y puede ser una afirmación absolutamente válida para explicar los procesos de la imaginación creadora y, naturalmente, estéticos.

Además, si tomamos en consideración que Lapoujade asevera que “[…] la imaginación actúa transfigurando y transgrediendo”, y que una de sus funciones esenciales consiste en “figurar”, esto es, crear imágenes, que además están regidas por “[…] un orden muy variable, que puede ser normal o patológico, consciente o inconsciente, voluntario o no, creativo o redundante, puede colaborar con la invención y el descubrimiento o proponer ficciones” (247), podemos interpretar que en estas tesis se va sustentando también una fenomenología estética que la autora desarrolla y aplica en sus interpretaciones sobre arte:

Si el cogitatum es una imagen, ella es puesta inmediatamente en un sentido en que la imagen emerge de y en el acto intencional imaginativo como tal. No requiere un objeto presente, ni actual, ni existente, ni real. La imaginación en su actividad intencional “recorta” su referente figurativamente en imagen. (Lapoujade, 1988, 250).

Y agrega que en la actividad de la imaginación, el sujeto ejerce su libertad para “darse el objeto”, que “[…] puede estar más o menos próximo a lo real, reproducirlo, recrearlo o entrar de lleno en la ficción (mundos ficticios)”. (251).

Como es propio del arte, la imaginación transgrede lo real, el espacio y el tiempo, lo material, lo biológico, lo psíquico, lo subjetivo y lo objetivo, y sustituye una cosa por otra. Afirma que: “La ambigüedad se torna más manifiesta en los procesos complejos de simbolización y, entre ellos, aquellos en que el sujeto plasma la mayor libertad de creación posible de símbolos, en que los vínculos y las analogías pueden construirse con mayor arbitrariedad (por ejemplo, la poesía)” (252).

Todo ello lo desarrolla María Noel en el marco de una estructura categorial de la imaginación. Cada vez va haciendo más evidente que el ámbito de la estética y del arte no se limita a ser una parte más de la imaginación, sino que constituye un componente importante de la misma.

Conviene poner de relieve el importante lugar que desempeña el arte o la creatividad artística en el conjunto de la obra de María Noel Lapoujade, ya que los procesos imaginativos resultan esenciales en el papel creador que juega el hombre en el mundo real. Completa este punto siguiendo la estructura categorial que presenta la imaginación en la obra, en la que se establece la estrecha relación entre la experiencia imaginante y el concepto de lo racional y lo irracional, conciencia e inconsciencia, entendimiento y sentimiento, entre otras. Asevera que la imaginación facilita al espíritu la penetración en un sector de la psique que queda fuera del alcance del pensamiento conceptual discursivo. En otras palabras, la imaginación permite al ser humano participar en el ámbito metafísico.

Lapoujade propone una noción del objeto estético basada en la categoría de posibilidad o “como si”, con lo que sienta las bases para conectar arte y utopía. Destaca la intervención de la imaginación como generadora de la creatividad humana, en donde presenta a la imaginación como mediadora entre el ente real y no real o ideal, y al hombre como el único mediador entre ambos. (Creo que Jung avalaría con entusiasmo las tesis de la Dra. Lapoujade sobre la imaginación.)

Mi impresión es que su teoría estética se halla desperdigada a lo largo de las diversas obras y artículos que componen su extensa producción, dentro de los cuales cobra sentido y significación, pues desembocan, en última instancia, en el dominio estético. Por todo lo anterior, me permito afirmar que, además de una destacada filósofa de la imaginación, María Noel Lapoujade es una gran esteta y que este sector de su filosofía ocupa un lugar importante en su obra.

Considero que Filosofía de la Imaginación es una obra que marca de manera significativa el acontecer reflexivo de nuestro tiempo, en vínculo permanente con las grandes líneas de desarrollo que van desde la filosofía antigua hasta la contemporánea, como son el existencialismo, el estructuralismo, el psicoanálisis y la fenomenología, culminando en la estructuración de una particular manera de

comprender la imaginación como una función esencial del ser humano, en quien juega un rol preponderante en la permanente búsqueda del sentido. Una marcada vocación humanista y ontológica recorre, sin duda, su obra de principio a fin, sin que por ello queden excluidos otros horizontes reflexivos que a primera vista parecen estar un poco más alejados de su quehacer como puede ser la mística y la metafísica. Desde esta obra inicial, María Noel Lapoujade ha ido modelando un pensamiento abierto a múltiples experiencias, caracterizado por un fecundo diálogo con pensadores modernos y contemporáneos, artistas, fenómenos sociales, atmosféricos, estéticos, etc. Prueba de ello es su libro La imaginación estética en la mirada de Vermeer, en el cual pone en práctica importantes principios de la Filosofía de la imaginación, como

La imaginación realiza una suerte de “arte combinatoria” sin límites prefijados, abierta, resultante de procesos de fusión a través de los que logra borrar límites. La imaginación propone amalgamas entre objetos, situaciones, procesos o ideas; en el lenguaje de Bruno: es una capacidad ilimitada de encontrar “vínculos”, de trazar nexos, de borrar distancias. Fusionar, amalgamar, vincular, fundir lo real caracteriza su actividad. (Lapoujade, 1988, 65).

se constata en la siguiente cita:

Buscando esos nexos, aplicando una noción de objeto estético basada en la categoría de posibilidad o “como si” kantiano, analizando la función de la imaginación como mediadora entre el ente real y no real o ideal, María Noel Lapoujade (2006) hace un análisis de la pintura de Vermeer que parte, primero que todo, de una noción muy particular de pintura, la cual involucra la filosofía y la estética: “La pintura es el derramarse de un misterio en figuras, colores y ritmos, en cuyo torbellino arrastra otro misterio a una vivencia que sacude, cuestiona, muestra y oculta otra intimidad, desde ella interpelada” (97). Ese misterio expectante que es la pintura solo puede revelarse en el encuentro entre el cuadro y un ser sensible, capaz de contemplar, de imaginar y de filosofar para penetrar el sentido.

Desde sus perspectivas básicas: la teoría de la imaginación estética, la geometría y la óptica, nos recuerda que los principios estructurales de la pintura-perspectiva, movimiento, proporción, color, luz, ritmo, se construyen en una sucesión de puntos, impresiones y expresiones geométricas que van constituyendo la línea y la superficie. Pero a la vez, partiendo del análisis de la definición euclideana de punto: un punto es aquello que no tiene ninguna parte; Lapoujade (2006) analiza “zsu estatus de inextenso, indivisible, simple; esto es, sin partes, porque ha dejado atrás su consistencia sensible” (109), y concluye que la geometría es imaginaria, por lo tanto todas las demás definiciones euclideanas son “[…] para ser imaginadas”. Filosofando a partir de la física cuántica, afirma que “el punto es la imagen de un dinamismo instantáneo simple”, el “[…] no-lugar en que se intersectan una geometría estática o dinámica con la matemática y la física; el no-lugar de entrecruzamiento de espacios, tiempos, fuerzas, móviles, vectores, magnitudes, figuras que no son sino las traducciones a diversos universos discursivos de esta imagen fundamental a la vida humana.” (Pitágoras estaría feliz con esta descripción). La pintura hace que ese punto invisible sea visible, lo vuelve “un corpúsculo de luz”. (127-128).

Esta reflexión filosófica tan profunda acerca de la pintura de Vermeer, es

aplicación práctica y teórica del aforismo que la filósofa acuña: “La filosofía es pintura”, dándole vuelta a otro aforismo de Leonardo da Vinci que dice: “La pintura es filosofía”. Y lo demuestra, no solo con ese análisis científico de la geometría euclideana, sino que va más allá, haciendo énfasis en el primero de sus fundamentos teóricos: “La tesis sobre la imaginación estética tiene por premisa una concepción del hombre”.

La humanidad es un destino posible. Una humanidad constituida por infinitos puntos de energía, los individuos desparramados por el mundo; arranque de vectores infinitos que lo atraviesan, lo impulsan y, aun, se gestan a partir de él. Una infinitud de individuos llamada humanidad, en una química constante de precipitación; es decir, recreándose imaginativamente; así es como pueden aspirar a encaminarse hacia los horizontes abiertos de esa “su humanidad por hacerse”, aproximándose indefinidamente por los infinitos recorridos de su naturaleza itinerante. (Lapoujade, 2006, 253).

Haciendo gala de una coherencia conceptual extraordinaria, y con base en el siguiente parágrafo: “La imaginación es paradójica. La imaginación que es la función figurativa por excelencia, que busca sensibilizar lo que alcanza, transformar y exhibir, exponer configurativamente sus objetos; no obstante ejerce esa actividad precisamente para expresar lo no sensible, lo inconsciente, lo metafísico, lo sobrenatural, lo surreal, lo invisible, y aun el misterio”, María Noel plantea un pensamiento ontológico acertadísimo que me he permitido nombrar como “metafísica cuántica”:

En el análisis de la pintura de Vermeer, Lapoujade desarrolla varias cualidades de la actividad o fuerza diversificada de la imaginación que se configuran vertiéndose en imágenes, haciendo patente la “verdad”, la “aletheia” o desocultamiento del ente de la obra, que muestra lo que es.

Al respecto, si la estética es un quehacer que produce estructuras de sentido, Lapoujade no solo evidencia, descubre la estética del famoso pintor, sino que ella misma se revela como una esteta en cuanto productora de significados, hermeneuta de símbolos.

Por sus alcances filosóficos, estéticos, metafísicos y espirituales, La imaginación estética en la mirada de Vermeer debería leerse en recogimiento espiritual consigo mismo, para alcanzar esa perla de su espíritu, que María Noel (2007) expresa así: “Encontrar la perla en la intimidad, significa alcanzar el centro recóndito de uno mismo, oculto a toda mirada.” (88).

En La filosofía como saber en crisis (1992) introdujo una original metáfora, un concepto nuevo, que no figuraba hasta entonces en los estudios filosóficos: la filosofía líquida (aplicado después en el 2000 por Zygmunt Bauman desde una perspectiva sociológica): filosofía en devenir, en proceso, en metamorfosis; cambiante, multifacética, no dogmática, en concordancia con las características de la especie humana, del homo imaginans, siempre creando y recreándose (15).

En 2017 desarrolla otra importante definición que amplía y enriquece su metáfora del “estado líquido” de la filosofía, al elaborar el concepto de sociedades gaseosas para referirse al transcurrir de la vida de los individuos en las sociedades contemporáneas,

Este ser bio-psico-socio-cósmico imaginante, desde su carácter psico-social está amenazando su supervivencia biológica como especie, y alterando su ser cósmico. En el paisaje del mundo actual, las sociedades se comportan como sociedades gaseosas mayormente enfermas, en que la especie está en gran medida enferma. (Lapoujade, 2017, “Imaginarios de vida en el paisaje de destrucción generalizada”. (247-251).

quienes se comportan, metafóricamente hablando, de manera semejante a las moléculas y átomos de los gases, que se mueven a altas velocidades y en cualquier dirección, separados entre sí con escasa o nula cohesión:

En estos días aciagos el ser humano se ha olvidado que es un ser cósmico. Se ha olvidado que su ser ínfimo, que no llega a ser un grano del polvo cósmico, su vida, se inscribe en el cosmos. Se ha olvidado, ni más ni menos del hábitat que sostiene nuestra especie, ha lastimado y extenuado el planeta, su hogar en el cosmos. (Lapoujade, 2017 a).

Allí observa que las sociedades actuales, heterogéneas, “pobladas por las etnias más diversas, en diversas geografías, culturas, sistemas políticos, religiosos, educativos, etc.”, se comportan como las moléculas en estado gaseoso, con escasa cohesión social, con altos índices de destrucción, “atentados, violaciones, torturas y crueldades diversas”, resultantes del poder de la imaginación que es a la vez creadora y destructora. Fueron estas reflexiones sobre la concepción del hombre en sus funciones de la subjetividad e intersubjetividad, las que la condujeron a elaborar el concepto de Homo Imaginans u hombre imaginante, como la fuente de la cual emergen todos los demás procesos. La visión humanista de Lapoujade se fundamenta en el impulso de vida, haciendo énfasis en los aspectos luminosos, generosos, ético- estéticos del ser humano, por lo que propone realizar un giro hacia la imaginación sana, constructiva, la armonía, la vida, poniendo el acento en los aspectos creadores más favorables y positivos de la especie humana, de modo que viva una vida libre y digna, en su condición de ser cósmico:

Lapoujade considera que la condición sine qua non para que la humanidad logre salir del estado caótico y gaseoso es recobrar la memoria de la cosmicidad perdida, para que pueda “mirar al Cielo” -es decir- conectarse con el cosmos, para comprender las leyes de orden, equilibrio, armonía, unidad del Universo, regidas por una rigurosa precisión matemática y estética, pues “la belleza cósmica enseña con su transcurso ejemplar la Verdad y la Bondad”

Una vez más reitero mi llamado a recuperar la vivencia trepidante del misterio de la belleza, como “disolvente universal” alquímico del Odio y la discordia. La belleza como el gozo de la vida sin amenazas ni terror, como el poderoso imán al despertar de la atracción universal, nueva condensación del estado gaseoso. La belleza en cuanto redención, como proclama Dostoievsky, como la vía ético-estética para la unión creadora de las fuerzas humanas, vía a la amistad, el amor, la vida y la paz. (Lapoujade, 2017 a, b).

A partir de esas concepciones, María Noel Lapoujade formula tres grandes proposiciones:



Primera: “La vivencia estética de raíz imaginaria del mundo circundante, tanto de lo desconocido, como de lo conocido; es la fuerza que impulsa el despertar de los conocimientos de todo orden, entre otros, filosóficos, las ciencias y las artes, los mitos y las religiones”. (Lapoujade,1988; 2017a; 2017b).

Segunda. “La psique tiene sus lógicas. Sin entrar en la problemática implícita, afirmo que la “psicología” de cada uno, la “mente”, “espíritu” o “subjetividad” de la especie humana, la que defino como Homo imaginans funciona asumiendo, poniendo en juego, diversas lógicas, en otras palabras, las lógicas le son inherentes”. (Lapoujade, 1988).

Tercera. “Surge de la relación de las dos anteriores. Los procesos epistémicos brotan en el seno de los procesos estéticos, es decir, los conocimientos emergen en el tejido de las vivencias estéticas de “lo real”, según sus propias lógicas internas, así como lógicas de vigilia, lógicas oníricas, “lógicas” de la ensoñación, etc.”. (Priani Saisó, 2018, 275).

Una marcada vocación humanista y ontológica recorre, sin duda, la obra de Lapoujade de principio a fin, sin que por ello queden excluidos otros horizontes reflexivos que a primera vista parecen estar un poco más alejados de su quehacer como puede ser la mística y la metafísica. María Noel Lapoujade ha ido modelando un pensamiento abierto a múltiples experiencias, caracterizado por un fecundo diálogo con pensadores modernos y contemporáneos, artistas, fenómenos sociales, atmosféricos, estéticos, etc.

Considero que sus obras marcan de manera significativa el acontecer reflexivo de nuestro tiempo, en vínculo permanente con las grandes líneas de desarrollo que van desde la filosofía antigua hasta la contemporánea, como son el existencialismo, el estructuralismo, el psicoanálisis y la fenomenología, culminando en la estructuración de una particular manera de comprender la imaginación como una función esencial del ser humano, en quien juega un rol preponderante en la permanente búsqueda del sentido. Sus estudios sobre Gaston Bachelard, por ejemplo, son una clara aseveración de lo antes dicho. No solamente contextualiza al maestro, haciéndolo accesible desde las diferentes perspectivas que despliega al insertarlo en el universo conceptual de la historia de la filosofía, sino que el abordaje extraordinario de este pensador francés permite translucir la sabia conducción y el propio pensamiento de la autora, que enriquece el análisis con sus juicios atinados y la claridad de comprensión que solamente la certeza del pleno conocimiento pueden dar.

Por su influencia e importancia ha sido reconocida en diversas latitudes: ha sido

publicada en Francia y Alemania, traducida y publicada al búlgaro y rumano, francés y portugués, en Brasil. Tiene más de 80 artículos publicados sobre la temática de la Imaginación y los imaginarios. Ha sido incluida como filósofa latinoamericana en el Biographical Dictionary of Twentieth-Century Philosophers. Edited by S. Frown, D. Collinson and R.Wilkinson. Routledge London and New York. 1996. Asimismo, ha sido incluida en: Identidad, Integración y Creación cultural en América Latina. El desafío del Mercosur, por Gregorio Recondo. Ediciones UNESCO, Editorial de Belgrano, Argentina,

1997.

Estoy consciente de que mis palabras no reflejan la verdadera dimensión de la distinguida filósofa de la imaginación, kantiana, bachelardiana, esteta, humanista, ni los alcances de su proyecto vital transmutado en la diáfana entrega de su extraordinaria capacidad intelectual, llevada por su vocación de fruto y de semilla. La Dra. Lapoujade es un ejemplo de tenacidad y superación, para todo aquel que aspire a paliar los rigores, obstáculos y adversidades de las circunstancias y vivir al servicio de los más altos ideales. Su fecunda energía educadora, producto de un saber conciliado con un juicio claro y veraz, su generosidad sin límites para transmitir sus conocimientos sin escatimarlos, se han manifestado como fuerzas que actúan en la vida histórica transformándose en cultura. Maestra de maestras, ha señalado el camino de varias generaciones intelectuales, comprometidas con la tarea de la formación filosófica, como transmisora del saber y de la cultura. Con seguridad, María Noel Lapoujade seguirá iluminando con luz propia -como hiciera a través de su propio magisterio- el camino a través del cual el pensamiento expresa su voluntad de integración, entendimiento y acercamiento entre los individuos, el conocimiento que, en palabras de Platón, “alimenta el alma”, y seguirá estimulando con su ejemplo a aquellos que se acerquen a beber en las cristalinas aguas de su sabiduría.


Referencias


Lapoujade, M. N. (1988). Filosofía de la imaginación. Siglo XXI Editores.


       . (1993). La filosofía como saber en crisis. En Memoria del Coloquio: La filosofía hoy (1992).

UNAM, pp. 29-32.


     . (2007). La imaginación estética en la pintura de Vermeer. Herder.


     . (2009, ene-mar). Una estética de la salud. En: Revista Realidad, Num. 119, pp. 169-182), Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas.


     . (2017a). Imaginarios de vida en el paisaje de destrucción generalizada. En: Intexto, Num. 40, UFGS, pp. 156-168.


     . (2017b). Salud en las sociedades gaseosas. En: Revista Ciencias Psicológicas vol.11 (2), UCUDAL. Priani Saisó., E. (Coord.). (2018). Homenaje a María Noel Lapoujade. UNAM, 2018.

von Mayer Chaves, P. (2018). En busca del pensamiento filosófico de María Noel Lapoujade. En: Priani Saisó., E. (Coord.), Homenaje a María Noel Lapoujade, pp. 35-48. UNAM.